Para comer en Jaén hay dos opciones: ir a restaurantes o tapear con los aperitivos que se sirven gratis con cada consumición. En cuestión de tapeo la oferta es muy variada y por lo general excelente. Dónde se come más barato es en el bar Los amigos, en un callejón cerca de la Catedral. Aquí las tapas son más que generosas, aunque el local se puede mejorar. El veterano es El Gorrión, un bar que sigue abriendo sus puertas casi un siglo después de la inauguración. Como La Manchega. En la puerta reza 1886. En estas calles casi siempre hay gente de taberna en taberna. Pues en solo unos metros están nombres tan populares como el 82, uno de los que más tapas ofrecen, siempre acompañadas de cerveza fresca o buen vino. La penúltima visita puede ser en La Barra, donde triunfa el rossini.
Desde aquí hasta el barrio de san Ildefonso no hay que andar mucho. Una vez allí hay que cumplir en El Santuario, para después catar los jamones que cuelgan sobre la barra de El Escalón. En el bar de Juanito la mesa se riega con flamenco. Y si se quiere algo diferente nada como las migas de Las Cuatro Esquinas.

tapas en jaen

En cuestión de restaurantes comenzamos por lo más alto. En el castillo está el restaurante del Parador de Turismo de Jaén. Antes de llegar, a pie de carretera, el Horno de Salvador atrae con los olores que salen de su brasa, de la que se puede disfrutar en la terraza. Abajo, en la ciudad, Casa Vicente (cerca de la Catedral) ofrece lo más tradicional de la cocina jiennense, como las espinacas esparragadas. Casa Antonio es uno de los favoritos en la capital. En su cocina se mezclan magistralmente sabores de siempre con técnicas de vanguardia. La originalidad la pone el Restaurante Kasler, no solo por la decoración con cuadros de autores alemanes, sino también con un recetario alemán con productos locales. Otro forastero que conquista paladares en Jaén es Da Ernesto (Paseo de la Estación), algo más que una pizzería. Hay que llegar temprano, pues sus platos y buenos precios hacen que se llene el local cada noche.